Comienza la publicación de documentos históricos, textos que pertencen a una herencia imprescindible de rescatar y entender
Declaración de Virginia, 1776
Para que tanto demócrata suelto se entere que la libertad de prensa, el derecho a la propiedad, la libertad de cultos, la división de poderes, la supeditación del ejército al poder civil, la prohibición de allanar, el juicio por jurados, las elecciones libres, y tantas cosas más se inventaron y pusieron por escrito hace 230 años en Estados Unidos.
Y que nada de esto funciona al margen de una moralidad pública: ningún gobierno libre, o las bendiciones de la libertad, pueden ser conservados por ningún pueblo, sino con una firme adhesión a la justicia, moderación, templanza, frugalidad y virtud, y con una frecuente vuelta a los principios fundamentales.
Democracia no es un "viva la Pepa" pseudolibertario.
DECLARACIÓN DE DERECHOS DE VIRGINIA DEL 12 DE JUNIO DE 1776
1. Que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes, y tienen ciertos derechos inherentes, de los cuales, cuando entran en un estado de sociedad, no pueden ser privados o postergados; en esencia, el gozo de la vida y la libertad, junto a los medios de adquirir y poseer propiedades, y la búsqueda y obtención de la felicidad y la seguridad.
2. Que todo poder reside en el pueblo, y, en consecuencia, deriva de él; que los magistrados son sus administradores v sirvientes, en todo momento responsables ante el pueblo.
3. Que el gobierno es, o debiera ser, instituido para el bien común, la protección y seguridad del pueblo, nación o comunidad; de todos los modos y formas de gobierno, el mejor es el capaz de producir el máximo grado de felicidad y seguridad, y es el más eficazmente protegido contra el peligro de la mala administración; y que cuando cualquier gobierno sea considerado inadecuado, o contrario a estos propósitos, una mayoría de la comunidad tiene el derecho indudable, inalienable e irrevocable de reformarlo, alterarlo o abolirlo, de la manera que más satisfaga el bien común.
4. Que ningún hombre, o grupo de hombres, tienen derecho a emolumentos exclusivos o privilegiados de la comunidad, sino en consideración a servicios públicos, los cuales, al no ser hereditarios, se contraponen a que los cargos de magistrado, legislador o juez, lo sean.
5. Que los poderes legislativo y ejecutivo del estado deben ser separados y distintos del judicial; que a los miembros de los dos primeros les sea evitado el ejercicio de la opresión a base de hacerles sentir las cargas del pueblo v de hacerles participar en ellas; para ello debieran, en períodos fijados, ser reducidos a un estado civil, devueltos a ese cuerpo del que originalmente fueron sacados; y que las vacantes se cubran por medio de elecciones frecuentes, fijas y periódicas, en las cuales, todos, o cualquier parte de los exmiembros, sean de vuelta elegibles, o inelegibles, según dicten las leyes.
6. Que las elecciones de los miembros que servirán como representantes del pueblo en asamblea, deben ser libres; que todos los hombres que tengan suficiente evidencia de un permanente interés común y vinculación con la comunidad, tengan derecho al sufragio, y no se les puede imponer cargas fiscales a sus propiedades ni desposeerles de esas propiedades, para destinarlas a uso público, sin su propio consentimiento, o el de sus representantes así elegidos, ni estar obligados por ninguna ley que ellos, de la misma manera, no hayan aprobado en aras del bien común.
7. Que todo poder de suspender leyes, o la ejecutoria de las leyes, por cualesquiera autoridad, sin consentimiento de los representantes del pueblo, es injurioso para sus derechos, y no se debe ejercer.
8. Que en todo juicio capital o criminal, un hombre tiene derecho a exigir la causa y naturaleza de la acusación, a ser confrontado con los acusadores y testigos, a solicitar pruebas a su favor, y a un juicio rápido por un jurado imparcial de su vecindad, sin cuyo consentimiento unánime, no puede ser declarado culpable; ni tampoco se le puede obligar a presentar pruebas contra sí mismo; que ningún hombre sea privado de su libertad, salvo por la ley de la tierra o el juicio de sus pares.
9. Que no se requieran fianzas excesivas, ni se impongan, ni se dicten castigos crueles o anormales.
10. Que las ordenes judiciales, por medio de las cuales un funcionario o agente puede allanar un sitio sospechoso sin prueba de hecho cometido, o arrestar a cualquier persona o personas no mencionadas, o cuyo delito no está especialmente descrito o probado, son opresivas y crueles, y no deben ser extendidas.
11. Que en controversias sobre la propiedad, y en conflictos entre hombre y hombre, es preferible el antiguo juicio con jurado a cualquier otro, y debe considerarse sagrado.
12. Que la libertad de prensa es uno de grandes baluartes de la libertad, y que jamás puede restringirla un gobierno despótico.
13. Que una milicia bien regulada, compuesta del cuerpo del pueblo entrenado para las armas, es la defensa apropiada, natural y segura de un estado libre; que en tiempos de paz, los ejércitos permanentes deben evitarse por peligrosos para la libertad; y que en todos los casos, los militares deben subordinarse estrictamente al poder civil, y ser gobernados por el mismo.
14. Que el pueblo tiene derecho a un gobierno uniforme; y, en consecuencia, no se debe nombrar o establecer ningún gobierno separado o independiente del gobierno de Virginia, dentro de sus límites.
15. Que ningún gobierno libre, o las bendiciones de la libertad, pueden ser conservados por ningún pueblo, sino con una firme adhesión a la justicia, moderación, templanza, frugalidad y virtud, y con una frecuente vuelta a los principios fundamentales.
16. Que la religión, o las obligaciones que tenemos con nuestro CREADOR, y la manera de cumplirlas, sólo pueden estar dirigidas por la razón y la convicción, no por la fuerza o la violencia; y, por tanto, todos los hombres tienen idéntico derecho al libre ejercicio de la religión, según los dictados de la conciencia; y que es deber mutuo de todos el practicar la indulgencia, el amor y la caridad cristianas.
domingo 25 de octubre de 2009
domingo 11 de octubre de 2009
Un viaje por la historia desde el punto de vista liberal
El punto de vista hegeliano-marxista impregna la visión de la historia que todos estudiamos o recibimos indirectamente por parte de intelectuales, profesores o divulgadores. Está asumido casi sin cuestionamientos que es la estructura material la que determina la conciencia, que la historia avanza- inexorablemente- por el desarrollo dialéctico de las contradicciones, que el interés material de las clases sociales dominantes determina el orden social y la formas de percibirlo (la ideología), de que la economía es la infraestructura que sustenta la aventura humana, de que la moral, el Derecho y el Estado son derivados de las relaciones de producción y de que, al final del camino, espera la Revolución, o sea la resolución final de todas las contradicciones, la instauración de un orden humano, sin explotadores, sin Estado, sin opresión, el Reino de la Libertad.
Me propongo exponer otra visión, una visión liberal, entendida como la articulación de una serie de trabajos clave que conformaron durante siglos, ese pensamiento. La visión que intento desarrollar es que esa tradición no nació súbitamente en Inglaterra y Francia, en el siglo XVIII, sino que se entronca con las tradiciones más antiguas, la Torá, el Camino del Tao y otros textos venerables.
La idea es trabajar, leer algunos textos básicos de los siguientes autores
- “Dios”: la Torá, textos de Lao tse y otros de la tradición china: El Cielo y el Tirano
- Ibn Jaldun (siglo XIV): Crítica a la intervención del Sultan en la economía y en los altos impuestos
- La Boetie (Siglo XVI) : El apoyo social al tirano
- Juan de Mariana-(siglo XVI-II): el límite al poder del rey, la defensa de la propiedad y del valor de la moneda
-John Locke (Siglo WVII): Los fundamentos del gobierno liberal
- Adam Smith (Siglo XVIII) : La mano invisible
- Jean Baptiste Say: los abusos del Gobierno Empresario
- Bastiat: La Ley constructivista y expoliadora
- JB Alberdi: La Constitución liberal de 1853. El patriotismo vs. el individualismo
- Lord Acton: El camino de la libertad, una guía para entender 2000 años de historia
- Friederich Hayek. Liberalismo continental y Liberalismo anglosajón. Camino de Servidumbre
- Von Mises: Liberalismo y pobreza
De alguna manera todos estos autores señalaron la existencia de algo previo, preliminar, fundante, imprescriptible, inmodificable, universal, anterior a todo contrato y toda ley, un piso común que iguala a los seres humanos en dignidad y poder, una dignidad que nada y nadie puede violar, ni siquiera el Rey. La Humanidad aparece así como una entidad que no es medio sino fin, que no debe explicaciones a nadie, que se justifica por el solo hecho de ser (humano) : es la base de toda la construcción de un orden social alejado del poder ilimitado del tirano, sea el Rey “por gracia de Dios”, o el Presidente que se cree un iluminado de la “voluntad general”.
(Locke, 1690)
“Es también un estado de igualdad, dentro del cual todo poder y toda jurisdicción son recíprocos, en el que nadie tiene más que otro, puesto que no hay cosa más evidente que el que seres de la misma especie y de idéntico rango, nacidos para participar sin distinción de todas las ventajas de la Naturaleza y para servirse de las mismas facultades, sean también iguales entre ellos, sin subordinación ni sometimiento, a menos que el Señor y Dueño de todos ellos haya colocado, por medio de una clara manifestación de su voluntad, a uno de ellos por encima de los demás, y que le haya conferido, mediante un nombramiento evidente y claro, el derecho indiscutible al poder y a la soberanía.”
(Mariana, 1609)
“Entramos a discutir un problema grave, complejo y embrollado. La cuestión de si la autoridad del rey es mayor que la de toda la comunidad política en la que gobierna [...] En mi opinión, la potestad regia, en cuanto es legítima ha sido establecida por el consentimiento de los ciudadanos”.
Mucho antes
" Samuel repitió todas estas palabras de Yahveh al pueblo que le pedía un rey diciendo: He aquí el fuero del rey que va a reinar sobre vosotros.
Tomará vuestros hijos y los destinará a sus carros y sus caballos y tendrán que correr delante de su carro. Los empleará como jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. Tomará vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomará vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se los dará a sus servidores. Tomará el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y a sus servidores. Tomará vuestros criados y criadas, y vuestros mejores bueyes y asnos y les hará trabajar para él. Sacará el diezmo de vuestros rebaños y vosotros mismos seréis sus esclavos. Ese día os lamentaréis a causa del rey que os habéis elegido, pero entonces Yahveh no os responderá"
(Le Boetie, 1540)
“ De momento, quisiera tan sólo entender como pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces un solo tirano, que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no tienen más poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo. Es realmente sorprendente -y, sin embargo, tan corriente que deberíamos más bien deplorarlo que sorprendernos- ver como millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el contrario, porque están fascinados y, por decirlo así, embrujados por el nombre de uno, al que no debería ni temer (puesto que está solo), ni apreciar (puesto que se muestra para con ellos inhumano y salvaje).
(Bastiat, 1845 )
“
Por desgracia, es mucho lo que falta para que la ley esté encuadrada dentro de su papel.
Ni siquiera cuando se ha apartado de su misión, lo ha hecho solamente con fines inocuos y defendibles.
Ha hecho algo aún peor: ha procedido en forma contraria a su propia finalidad; ha destruido su propia meta; se ha aplicado a aniquilar aquella justicia que debía hacer reinar, a anular, entre los derechos, aquellos límites que era su misión hacer respetar; ha puesto la fuerza colectiva al servicio de quienes quieran explotar, sin riesgo y sin escrúpulos, la persona, la libertad o la propiedad ajenas; ha convertido la expoliación, para protegerla, en derecho y la legítima defensa en crimen, para castigarla.
¿Cómo se ha llevado a cabo semejante perversión de la ley? ¿Cuáles son sus consecuencias?La ley se ha pervertido bajo la influencia de dos causas muy diferentes: el egoísmo carente de inteligencia y la falsa filantropía”
Me propongo exponer otra visión, una visión liberal, entendida como la articulación de una serie de trabajos clave que conformaron durante siglos, ese pensamiento. La visión que intento desarrollar es que esa tradición no nació súbitamente en Inglaterra y Francia, en el siglo XVIII, sino que se entronca con las tradiciones más antiguas, la Torá, el Camino del Tao y otros textos venerables.
La idea es trabajar, leer algunos textos básicos de los siguientes autores
- “Dios”: la Torá, textos de Lao tse y otros de la tradición china: El Cielo y el Tirano
- Ibn Jaldun (siglo XIV): Crítica a la intervención del Sultan en la economía y en los altos impuestos
- La Boetie (Siglo XVI) : El apoyo social al tirano
- Juan de Mariana-(siglo XVI-II): el límite al poder del rey, la defensa de la propiedad y del valor de la moneda
-John Locke (Siglo WVII): Los fundamentos del gobierno liberal
- Adam Smith (Siglo XVIII) : La mano invisible
- Jean Baptiste Say: los abusos del Gobierno Empresario
- Bastiat: La Ley constructivista y expoliadora
- JB Alberdi: La Constitución liberal de 1853. El patriotismo vs. el individualismo
- Lord Acton: El camino de la libertad, una guía para entender 2000 años de historia
- Friederich Hayek. Liberalismo continental y Liberalismo anglosajón. Camino de Servidumbre
- Von Mises: Liberalismo y pobreza
De alguna manera todos estos autores señalaron la existencia de algo previo, preliminar, fundante, imprescriptible, inmodificable, universal, anterior a todo contrato y toda ley, un piso común que iguala a los seres humanos en dignidad y poder, una dignidad que nada y nadie puede violar, ni siquiera el Rey. La Humanidad aparece así como una entidad que no es medio sino fin, que no debe explicaciones a nadie, que se justifica por el solo hecho de ser (humano) : es la base de toda la construcción de un orden social alejado del poder ilimitado del tirano, sea el Rey “por gracia de Dios”, o el Presidente que se cree un iluminado de la “voluntad general”.
(Locke, 1690)
“Es también un estado de igualdad, dentro del cual todo poder y toda jurisdicción son recíprocos, en el que nadie tiene más que otro, puesto que no hay cosa más evidente que el que seres de la misma especie y de idéntico rango, nacidos para participar sin distinción de todas las ventajas de la Naturaleza y para servirse de las mismas facultades, sean también iguales entre ellos, sin subordinación ni sometimiento, a menos que el Señor y Dueño de todos ellos haya colocado, por medio de una clara manifestación de su voluntad, a uno de ellos por encima de los demás, y que le haya conferido, mediante un nombramiento evidente y claro, el derecho indiscutible al poder y a la soberanía.”
(Mariana, 1609)
“Entramos a discutir un problema grave, complejo y embrollado. La cuestión de si la autoridad del rey es mayor que la de toda la comunidad política en la que gobierna [...] En mi opinión, la potestad regia, en cuanto es legítima ha sido establecida por el consentimiento de los ciudadanos”.
Mucho antes
" Samuel repitió todas estas palabras de Yahveh al pueblo que le pedía un rey diciendo: He aquí el fuero del rey que va a reinar sobre vosotros.
Tomará vuestros hijos y los destinará a sus carros y sus caballos y tendrán que correr delante de su carro. Los empleará como jefes de mil y jefes de cincuenta; les hará labrar sus campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. Tomará vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomará vuestros campos, vuestras viñas y vuestros mejores olivares y se los dará a sus servidores. Tomará el diezmo de vuestros cultivos y vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y a sus servidores. Tomará vuestros criados y criadas, y vuestros mejores bueyes y asnos y les hará trabajar para él. Sacará el diezmo de vuestros rebaños y vosotros mismos seréis sus esclavos. Ese día os lamentaréis a causa del rey que os habéis elegido, pero entonces Yahveh no os responderá"
(Le Boetie, 1540)
“ De momento, quisiera tan sólo entender como pueden tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones soportar a veces un solo tirano, que no dispone de más poder que el que se le otorga, que no tienen más poder para causar perjuicios que el que se quiera soportar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se prefiera sufrir a contradecirlo. Es realmente sorprendente -y, sin embargo, tan corriente que deberíamos más bien deplorarlo que sorprendernos- ver como millones y millones de hombres son miserablemente sometidos y sojuzgados, la cabeza gacha, a un deplorable yugo, no porque se vean obligados por una fuerza mayor, sino, por el contrario, porque están fascinados y, por decirlo así, embrujados por el nombre de uno, al que no debería ni temer (puesto que está solo), ni apreciar (puesto que se muestra para con ellos inhumano y salvaje).
(Bastiat, 1845 )
“
Por desgracia, es mucho lo que falta para que la ley esté encuadrada dentro de su papel.
Ni siquiera cuando se ha apartado de su misión, lo ha hecho solamente con fines inocuos y defendibles.
Ha hecho algo aún peor: ha procedido en forma contraria a su propia finalidad; ha destruido su propia meta; se ha aplicado a aniquilar aquella justicia que debía hacer reinar, a anular, entre los derechos, aquellos límites que era su misión hacer respetar; ha puesto la fuerza colectiva al servicio de quienes quieran explotar, sin riesgo y sin escrúpulos, la persona, la libertad o la propiedad ajenas; ha convertido la expoliación, para protegerla, en derecho y la legítima defensa en crimen, para castigarla.
¿Cómo se ha llevado a cabo semejante perversión de la ley? ¿Cuáles son sus consecuencias?La ley se ha pervertido bajo la influencia de dos causas muy diferentes: el egoísmo carente de inteligencia y la falsa filantropía”
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